'Maldicidade', el nuevo libro que nos lleva al desasosiego del fotógrafo brasileño Miguel Rio Branco

'Maldicidade', el nuevo libro que nos lleva al desasosiego del fotógrafo brasileño Miguel Rio Branco

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'Maldicidade', el nuevo libro que nos lleva al desasosiego del fotógrafo brasileño Miguel Rio Branco

En el mundo de la fotografía hay fotógrafos que nos recuerdan que el mundo es como la famosa canción de Louis Armstrong; y otros que nos dicen que en realidad todo es tristeza. Miguel Rio Branco, en su último libro 'Maldicidade' publicado por la editorial Taschen, nos lleva de la mano a las ciudades inhumanas y alienantes.

La editorial Taschen sigue apostando por los libros de fotografía, por los fotógrafos que llaman la atención por su mensaje y su calidad. En esta ocasión tenemos entre las manos 'Maldicidade', un libro de 464 páginas en edición plurilingüe: alemán, francés, inglés, portugués. Pero no hay texto. Tan solo lo que podemos leer en las solapas y un pequeño artículo de Paulo Herkenhoff, comisario de exposiciones y crítico independiente. También fue director del Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro.

A partir de ahí se suceden las fotografías a doble página, a sangre. No hay textos, ni páginas en blanco, ni respiro. Todo es una sucesión de disparos que muestran el horror del mundo, el mundo de los desheredados en la afueras de las grandes ciudades o en su mismo corazón, en ese lugar donde los políticos no quieren que pasen los turistas. Es una forma de ver el mundo que nos cuesta contemplar. Quizás por la cruda realidad.

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No es un libro fácil de ver. Quizás la portada y el diseño de la editorial Taschen rompe con la idea de la edición original del libro en 2014, una portada en blanco y negro y con las tapas y el lomo recordando vagamente a un ladrillo. Nada que ver con el puro kitsch que vemos en esta edición de 2019.

El trabajo de Miguel Rio Branco

Nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1946. Cuando era niño vivió en Portugal, Suiza, Brasil y Estados Unidos. Sus padres eran diplomáticos brasileños. Es increíble cómo la infancia puede marcar tu vida. Ahí está la pasión por viajar que tan bien se puede contemplar en su obra.

En 1966 estudió en el mítico Instituto de Fotografía de Nueva York. Ya en 1968 pasó a la Escuela Superior de Diseño industrial de Rio de Janeiro. Y como no podía ser de otra manera, dudó entre la pintura y la fotografía. Al final, como todos sabemos, terminó haciéndose fotógrafo aunque sin olvidar el color, una de sus señas de identidad.

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Desde el principio apostó por sus temas. No sacaría lo hermoso, sino la sordidez. Y no jugaría a buscar la belleza de los bajos fondos. Es un fotógrafo fiel a lo que ve. Juega al límite con la exposición para buscar una tonalidad característica, que es otra de las marcas de la casa.

Su primer gran éxito fue un trabajo sobre la prostitución en El Salvador. Con él empezó su fama, lo que llevó a estar cerca de la agencia Magnum. Nunca ha sido miembro de pleno derecho pero realizó muchos trabajos para ellos en América Latina.

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Precisamente esta relación le llevó a explorar otras formas de comunicarse con la cámara. Y llevar al extremo el aire tenebrista de toda su obra posterior, como podemos observar en 'Maldicidade'. Y dentro de poco podremos ver su trabajo en Madrid.

La magia de 'Maldicidade'

Miguel Rio Branco suele ser el editor de su propio trabajo. Y la mayoría de las veces establece diálogos entre sus fotografías. Página contra página. En esta ocasión ha decidido apostar por la fotografía a sangre. Sin dejar respirar al lector. De vez en cuando aparecen tres fotos juntas. Pero sin aire entre ellas, para que parezca una única imagen,

Otra cosa que llama la atención al abrir el libro es la absoluta falta de textos, salvo el que aparece al principio. Nunca sabemos dónde estamos, dónde ocurre lo que estamos viendo. Y en el fondo da igual. La vida se repite en todos los sitios. El espectador tiene que estar atento a los cambios cromáticos y temáticos según pasan las hojas.

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Las fotografías están vivas. Se mueven y se retuercen. Parece que Rio Branco nunca ha visto un trípode. Que le gusta la noche y los lugares cerrados para contar historias como las cantaría Tom Waits. Su cámara respira. Se mueve como andamos. Nunca está quieta. Es más realista que los que hacen fotos en los parques nacionales cargados con el trípode.

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Y por este motivo puede que no guste. Se aleja de los cánones de la belleza esterotipada. Hoja tras hoja llega la desesperanza. Los límites de la luz, del movimiento. Estás obligado muchas veces a detenerte en ellas para averiguar que nos están contando. Pero esa contemplación te lleva a descubrir el uso del color.

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Gracias a esta subexposición controlada, los colores presentan una fuerte saturación con una baja luminosidad que lleva al límite los sistemas de impresión. El libro lo tenemos que ver con buena luz, buena música y una copa en la mano aunque sea llena de agua.

El libro estará en las librerías en el mes de junio de 2019 por un precio de 60€. Como hemos dicho al principio son 464 páginas en un papel de muy poco gramaje que permite su tamaño comedido. En algunos sitios lo calificaron de obra maestra pero es algo que depende de nuestra forma de entender la fotografía.

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Es más adecuado para los que adoran a Robert Frank que para los seguidores de Cartier Bresson. Todo depende del camino que hayamos elegido seguir en el mundo de la fotografía. Rio Branco puede ser perfectamente nuestro guía.

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