La revolución de los filtros que hizo crecer la fotografía móvil... ¿ha hecho disminuir la calidad fotográfica?

La revolución de los filtros que hizo crecer la fotografía móvil... ¿ha hecho disminuir la calidad fotográfica?
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Año 2010, el panorama de los smartphones empezaba a introducirse de una forma muchísimo más activa en todos y cada uno de nosotros, y más con la fuerte subida de terminales Android en el mercado. A pesar de esto aún había una parte de ellos que aún estaba por explorar realmente, su cámara fotográfica.


Pero ese apartado estaba a sólo unos meses de dar un vuelco rotundo en el panorama de los smartphones y en especial de la telefonía móvil. A finales de ese año, y con la salida unos meses antes de la nueva apuesta de Apple por dejar claro su posición en el mercado de la telefonía, el iPhone 4, salían al mercado dos de las aplicaciones que harían tumbar los cimientos de la fotografía digital de hoy día: Instagram e Hipstamatic.

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El “moder vintage”, volver al pasado sin renunciar al presente

Como muchos sabéis, en los últimos años, grandes empresas pertenecientes a la rama del sector de laboratorio fotográfico químico iban perdiendo dinero, e incluso perdiendo una cantidad de mercado que dejaban en desuso sus productos; ya fuera por ser un proceso costoso, como por ser un proceso desconocido para las nuevas generaciones. A pesar de esto, los procesos han seguido vigentes en la memoria de las personas, y lo que es más importante, en la retina, pues esas fotografías se conservaban y pueden ser vistas.

Proceso

Fue posiblemente esa última consecuencia la que hiciera crecer desmesuradamente el movimiento de las fotografias “modern vintage” (términos contrapuestos, pero muy acertados al unirse en estos momentos). Se había conseguido quitar de un plumazo las dos principales dificultades que ocurrian con estos procesos antiguos, lentitud y dificultad, por rapidez y simplicidad.

Hoy, dos años después del nacimiento de ese movimiento de fotografía “vintage” móvil, el cual ha hecho incluso que se “copien” los procesos de sus filtros para la fotografía no móvil, parece no tener fin. Ya es así que es muy raro no ver una fotografía subida a una red social móvil sin alguno de estos filtros.

Las modas siempre acaban con sus detractores

La fotografía móvil hoy es un claro ejemplo de la evolución de la fotografía digital, pero lo que parece ser un avance en el plano tecnológico no parece serlo en el terreno fotográfico propiamente dicho. Y es que todos aquellos que abogan por un cambio tan importante en la fotografía (la cual sus casi dos siglos de vida la hacen la más joven de todas las ramas artísticas) con la llegada de la fotografía digital, parece que la misma camina hacía “atrás” (si en términos estadísticos hablamos), más que para “adelante”.

Es obvio que nunca vamos hacía atrás, ya que aunque un proceso sea antiguo no lo califica para nada como peor en absoluto; el problema reside cuando muchos sólo ven en esos “nuevos viejos” procesos una forma de desvirtuar la fotografía, una forma de intentar hacer “sencillo” y “sin valor”, aquello que llevaba antiguamente horas y no sólo de revelado. Ese movimiento se ha llegado a ver reflejado incluso en las propias aplicaciones de los smartphones, pues ya podemos ver en los Stores, aplicaciones como Normalize, que se encarga de devolver a su estado original fotografías pasadas por este tipo de filtros; al igual que gente que defiende el no uso de filtros como es el ejemplo del grupo de Instagram #nofilter, el cual es uno de los más numerosos.

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Normalize para iOS

Pero ya no es sólo en la telefonía móvil a la que nos referimos, pues como dije esta ha sido la impulsora de esta moda o “novedad” en la fotografía digital en general, a donde se ha expandido; pero si es en la que se encuentra un mayor número de tomas de esta índole, y es que ya no hablamos sólo de Instagram e Hipstamatic, hablamos de CamaraBag, Camera+, Pinhole Camera… y así hasta un sin fin de ellas. Todas ellas, en gran parte culpables de la eclosión de la fotografía móvil y de la mejora de las cámaras de los móviles. Y es que seamos sinceros, cuando algo se mejora normalmente es porque se demanda y se usa, y si hoy se usara la cámara del móvil como se usaba sin que llegaran muchas de estas aplicaciones, hoy día podríamos estar aún usando cámaras bastante menos potentes dentro de nuestros smartphones (seguramente se acabarían usando, pero no se si habrían avanzado tanto en tan corto espacio de tiempo).

¿La calidad es inversamente proporcional a la cantidad de producto en escena?

En definitiva, y por tanto, las modas son pasajeras y en fotografía no dejan de ser igual que en otros mundos, pero lo que nunca está claro es cuanto pueden llegar a durar. El “vintage fotográfico” (en digital) llegó en 2010, y a estas alturas parece que ha llegado para quedarse (el que no lo crea sólo tiene que echar un vistazo a todas y cada una de las cámaras fotográficas, desde compactas hasta DSLR’s, que incorporan este tipo de filtros ya), y no se sabe hasta cuando.

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¿Somos esclavos de una moda producto de la democratización de la fotografía? ¿Estamos preparados para asumir que este va a ser sólo el principio de un sin fin de ellas? Que somos esclavos no hay duda, el que estemos acostumbrados eso ya no está tan claro. Lo que no cabe ninguna duda es que, posiblemente estemos “condenados” a tener de serie una aplicación nativa de esta índole en nuestros smartphones durante un largo periodo de tiempo.

¿Significa esto que la fotografía pierde parte de su encanto? ¿Significa que la calidad fotográfica disminuye? Preguntas que para algunos serán afirmativas y para otros negativas; lo que si que está claro es que la fotografía tiene algo que ningún filtro, ni aparato puede cambiar su calidad por mucho que lo intente… la persona que la lleve a cabo.

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