Tres preceptos de la fotografía: intuición, inspiración y azar

Tres preceptos de la fotografía: intuición, inspiración y azar
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¿Qué sería la fotografía sin intuición, inspiración y azar? Tal vez un conjunto de obras basadas en la Nueva Objetividad. Pero no vamos a ser malos ni exagerar, que digo yo que algo de inspiración sí tendrán, aunque sea en su conceptualización. Estos tres preceptos o como queramos llamarlo vendrían a representar esta disciplina en su sentido más amplio, el que nos hace hablar de reportaje, de fotografía de moda, de paisaje en su sentido más artístico e incluso en la fotografía de producto ampliando un poco más el campo.

Intuición, inspiración y azar, serían aplicables a este arte de igual modo que lo hacen en las otras bellas artes. No hace falta que una fotografía sea fruto de los tres, aunque a veces vayan de la mano. Pensemos por un momento en nuestras fotografías y cuánto hay de ello en ellas. Probablemente más de lo que pensemos.

La intuición

¿La intuición se tiene de serie? ¿Se aprende? Al igual que la inspiración creo que es algo que puede desarrollarse, practicarse, para que nuestro sentido esté más receptivo a captar las señales que nos vienen. Indudablemente cuando un fotógrafo lo tiene muy desarrollado, o tiene un don, su fotografía tendrá más posibilidades para poder llegar a comunicar de una manera más efectiva, ya sea por medio del corazón o de la razón. Visceralmente o por una cuestión que llegue más al intelecto.

La fotografía de reportaje, ya sea social, actualmente las llamadas BBC tienen mucho de este componente basado en el fotoperiodismo, así como la street photography que se basan en la intuición como ese elemento que ayuda a anticiparse a las escenas. Ese olfato que tienen los que saben esperar al momento preciso o decisivo. Los que aguardan. Pero tendría cabida también en la fotografía de moda, anticipándose a los gestos, teniendo intuición con el modelo.

La intuición, en su sentido más dinámico, podría ser ese componente no aplicable a la pintura o a la escultura, quedando como una característica más exclusiva de la fotografía, aunque si ampliásemos podríamos encontrarla también en las otras artes. Fotógrafos con olfato tendríamos a muchos, quizá los más conocidos aquellos que se han dedicado al reportaje de guerra en una lista interminable que comenzaría y terminaría en Robert Capa puesto que se le considera el mejor corresponsal de guerra de la historia.

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La inspiración

La inspiración, ese precepto que viene acompañado de las musas y que sí podría hacerse extensible a la pintura, a la escultura, y la literatura con ese miedo al folio en blanco que tanto nos asusta a quienes escribimos, por no nombrar todas las demás disciplinas, que en fotografía nos hace estar también pendientes de la intuición y del azar en el momento de concentración a la hora de trabajar. Para un fotógrafo de calle, la inspiración vendría determinada en parte por los otros dos factores. Cuantas veces salimos a hacer fotografías y tenemos una buena cosecha gracias a nuestro bagaje y a las circunstancias.

El bagaje como digo es importante para la inspiración, puesto que se alimenta de la información que tenemos almacenada, la misma que nos hace componer de determinada manera, esperar a la luz adecuada, elegir los elementos que saldrán en la toma y todos esos factores que hacen que después te digan que has estado inspirado.

También a un nivel más conceptual, es un término que se usa mucho cuando hablamos de un tipo de fotografía que se crea a través de una idea preconcebida. Para llegar a esa idea se necesita inspiración, otra cosa es que usemos también nuestra intuición para intentar que cale más comercialmente en términos de distribución, no en banalidad comercial. En este sentido hablaríamos de fotógrafos más artísticos, como mi queridísimo Rodney Smith, cuyas ideas materializadas en imágenes vienen de su inspiración y terminan en la nuestra entrando a través del sentimiento visual pero a su vez del intelecto.

El azar

¿Qué sería de nosotros sin el azar? Lo mismo que para Pollock una gota de pintura caída a dos milímetros inesperados. O para los fotógrafos nocturnos con determinados trazos azarosos de luz. También para un fotógrafo de calle cuando se le cruza una mirada que potencia la imagen. Este factor, que de los tres es el más difícil porque en principio no podemos controlarlo, es el que hace que cuando algo nos interrumpe nuestro trazo de manera casual pero efectiva para la toma, el resultado "sea catapultado a la fama".

Precisamente por ese componente de casualidad del momento, que se traduce en inmediatez a la hora de ser valorado favorablemente por el público, el azar juega un papel importante en esta disciplina. A veces no deja de ser una cuestión de intuición mezclada con la inspiración del momento, elementos que juntos nos hacen estar mucho más abiertos a que nuestro alrededor produzca momentos azarosos. No deja de ser algo energético, de búsqueda. Quizá también sea una característica que se pueda desarrollar con la práctica.

Sobre todo está abierta a fotógrafos que basan su fotografía como podían hacerlo los futuristas, se me ocurre, mediante el flujo azaroso de la luz impregnada. O de los pictorialistas con ciertas técnicas. Pero también para un fotógrafo de naturaleza que intuitivamente busca una escena que puede pasar pero se le cruza un elemento y la suerte hace que consiga una toma sobresaliente. Como podría extrapolarse a cualquier otro género dentro de la fotografía.

En resumen

Si pensamos un poco podemos ver cómo estos tres preceptos pueden convivir perfectamente en una fotografía a la vez. Cómo se alimentan unos de otros. Cómo interrelacionan. E incluso cómo funcionan de forma independiente. Por ejemplo Henri Cartier-Bresson podía acogerse a ellos en muchas de sus imágenes. Otros sin embargo descartan el azar. Su fotografía posee inspiración pero carece de la suerte del momento porque la toma está perfectamente asumida antes de apretar el disparador. Me viene a la mente Jeff Wall.

Ahora nos toca pensar en nosotros, sobre qué porcentaje de estos factores incluimos en nuestras fotografías. Qué tipo de imágenes tomamos. Cómo podríamos practicar para desarrollarlas. En definitiva, cómo hacer que nuestra obra nos satisfaga y satisfaga al espectador.

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