La regla de los tercios a fondo: Qué es, cuándo y cómo usarla (y cuándo no hacerlo)

La regla de los tercios a fondo: Qué es, cuándo y cómo usarla (y cuándo no hacerlo)

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Hemos hablado de ella mil veces, sobre todo para referirnos a las normas de composición más básicas, y seguro que vosotros habéis oído mencionarla otras mil, pero ¿realmente tenemos bien claro qué es la regla de los tercios? ¿Sabemos bien para qué sirve, cuándo usarla y cuando no hacerlo? Os lo contamos.

Sin duda es una de las normas más populares para aplicar a la hora de componer una imagen (especialmente en fotografía pero también en vídeo). Seguramente la más popular, sencillamente porque es muy fácil de entender y casi tanto de aplicar y ayuda a los menos experimentados a obtener composiciones efectivas de forma sencilla. Entre otras cosas porque sirve para evitar esa tentación que siempre existe de situar al sujeto principal de una imagen justo en el centro de la toma, o el horizonte en el medio de la composición, lo que puede hacer que los resultados sean anodinos.

Regla De Los Tercios A Fondo 03 Una imagen curiosa en la que no tuve que imaginarme las líneas que forman la regla de los tercios porque ya estaban en el lugar (se trataba de las juntas de una vidriera puesta para impedir el acceso a la ventana). Foto de Óscar Condés

Esto no significa que nunca debamos hacerlo así. De hecho, prácticamente siempre que hablamos de la regla de los tercios mencionamos también que las reglas están bien para usarlas de ayuda, pero que nunca deben coartar nuestra creatividad. Por eso siempre decimos que hay que conocerlas (y saberlas aplicar) para ser capaces también de romperlas cuando sea preciso o no sean realmente una ayuda.

¿Qué es la regla de los tercios?

Como ya contamos en el capítulo sobre composición de nuestro curso de fotografía, esta famosa regla “nos dice que el centro de atención debe colocarse en la intersección de las líneas imaginarias que dividen una fotografía en tres partes de arriba abajo y de izquierda a derecha”. Es decir, se trata de imaginar nuestra fotografía dividida en nueve zonas iguales que se forman gracias a cuatro líneas, dos horizontales y dos verticales, tal y como veis abajo.

Regla De Los Tercios A Fondo 02

El cruce de estas líneas forma cuatro “puntos fuertes” que son ideales para situar los elementos clave de la fotografía y lograr una composición más equilibrada. Igualmente, las líneas son una excelente guía para situar (o relacionar) elementos importantes, tanto en vertical como en horizontal. De hecho, las líneas horizontales son, según la teoría, el mejor sitio para colocar el horizonte de la fotografía.

La teoría (que en realidad es una simplificación de la proporción áurea) dice que estas líneas imaginarias deberían ser equidistantes y, por tanto, las zonas que forman iguales en tamaño. Pero en la práctica, teniendo en cuenta además que normalmente son líneas imaginarias (aunque es común que las cámaras permitan mostrarnos una cuadrícula en la pantalla como ayuda para componer) no tiene porqué ser así.

De hecho, aunque los más novatos pueden tener la tentación de buscar la forma de ajustarse de forma estricta a esta regla, es más recomendable aplicarla con flexibilidad y adaptarla a la escena y la perspectiva concreta de cada momento. Lo más importante es tenerla como guía para obtener una imagen equilibrada, siguiendo la idea principal que no es otra que propiciar una composición descentrada y más dinámica, en la que hay unas zonas o puntos concretos que sirven para destacar elementos.

Regla De Los Tercios A Fondo 05 Un ejemplo de cómo situar dos elementos fuertes al mismo nivel puede ayudar a dar interés a la composición. Foto de Óscar Condés

Por otro lado, la regla de los tercios también dice que si en vez de uno hay dos elementos importantes en la composición debemos situarlos en los puntos fuertes pero no enfrentados sino en diagonal. Sin embargo, la regla de los tercios no debe entenderse ni como inmutable ni como independiente del resto de principios de composición o reglas (como las de la mirada o del horizonte que tienen mucho que ver con la norma de la que venimos hablando). De hecho, imágenes como la de arriba demuestran que establecer un “diálogo” entre dos puntos fuertes enfrentados al mismo nivel puede ser un buen recurso compositivo.

¿Cuándo conviene aplicarla?

Se puede aplicar cualquier género fotográfico, aunque normalmente es más utilizada en fotografía de paisaje y/o naturaleza, aunque también en una disciplina muy distinta como es el retrato. En el primero de los casos porque viene muy bien, como ya hemos comentado, para situar el horizonte descentrado así como organizar las líneas que pueden darse de forma bastante frecuente en una composición de este tipo. Utilizarla suele ser una buena idea para dar mayor dinamismo a la composición al tiempo que (si lo hacemos bien) la mantenemos perfectamente equilibrada.

Regla De Los Tercios A Fondo 06 Foto de Óscar Condés

En cuanto a la fotografía de retrato, la regla de los tercios ayuda a situar a la persona de forma descentrada en la composición o a fijar elementos tan clave como los ojos o las manos en los primeros planos. En el caso de retratos de parejas (o de más personas), puede ser una excelente manera de relacionar (siempre con cierta flexibilidad) las miradas de los protagonistas como podéis ver en la imagen de arriba.

Si mezclamos ambas disciplinas y decidimos incluir a personas en nuestras fotografías de paisaje, la regla de los tercios también suele ser una útil herramienta para lograr una composición equilibrada.

Independientemente del género, situar el elemento clave de una fotografía en uno de los puntos fuertes que se forman gracias a la regla de los tercios es una excelente manera de dirigir la mirada del espectador hacia él, tal y como contamos en este artículo. Por tanto una buena manera para destacar un objeto, incluso para decidir cuál es el elemento principal de una fotografía.

Regla De Los Tercios A Fondo 04 Ejemplo de cómo una composición puede mejorar situando un elemento en uno de los puntos fuertes formados por la regla de los tercios (foto derecha) en vez de en el centro (foto izquierda).

¿Cuándo es mejor no usarla?

Como decíamos al principio, la regla de los tercios es algo que debemos tener en mente pero que no debe coartarnos. Por eso, no debemos abusar de ella y sí usarla cuando realmente veamos que va a ayudarnos a obtener un mejor resultado. Si hemos dicho que si el sujeto principal siempre está en el centro los resultados pueden ser planos, del mismo modo podemos afirmar que recurrir a la regla de los tercios en todos los casos puede hacer que nuestras fotos resulten monótonas.

Por eso, volvemos a repetir lo de que es una regla que hay que conocer y, al mismo tiempo, romper siempre que nos parezca. Siempre que pensemos que su aplicación no va a ser efectiva o que no va a aportar nada. Y especialmente si vemos que puede hacer que una imagen interesante pierda fuerza o se vuelva más “convencional”.

Regla De Los Tercios A Fondo 07 Esta "refrescante" imagen puede ser un ejemplo de cómo la regla de los tercios no tiene porqué adaptarse exactamente a una situación y, sin embargo, no evita una composición bien equilibrada. Foto de Óscar Condés

De hecho, nuestra recomendación es que, en una situación dada, probéis a imaginar la regla de los tercios en vuestra imagen, la adaptéis a conveniencia, y hagáis la foto para ver qué tal es el resultado. A continuación, tratad de hacer otra pero rompiendo a propósito la regla. Por ejemplo situando el elemento principal en una esquina, o en el centro, o colocando líneas de forma arbitraria… es decir, buscando una composición anárquica o llamativa. Cuando tengáis ambas fotos, comparadlas y elegid cuál os gusta más. Nunca se sabe cuándo se pueden obtener los mejores resultados.

En Xataka Foto | Nueve trucos para mejorar nuestra composición fotográfica (I)

Foto de portada | Arnold Leow

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